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10 de noviembre de 2008

Ribera del Júcar, una denominación joven en pleno camino de expansión




La D.O. Ribera del Júcar nació hace un lustro como una iniciativa conjunta de un grupo de cooperativas elaboradoras de vino, bodegas particulares y ayuntamientos del sur de la provincia de Cuenca, para colaborar activamente en la producción de vinos de calidad. No obstante, existe documentación que sitúa el cultivo de viñedo en esta zona ya en el año 1613. Además, cabe destacar que en tan sólo cinco años de existencia esta denominación ya consigue exportar el 60% del vino calificado cuyo volumen aumenta cada año.



Esta joven denominación castellanomanchega esta formada por ocho elaboradores y cuenta con una extensión de 9.000 hectáreas de viñedo situadas en los municipios conquenses de Casas de Benítez, Casa de Fernando Alonso, Casa de Guijarro, Casas de Haro, El Picazo, Pozoamargo y Sisante y no sólo busca comercializar sus vinos de calidad, sino que también es un proyecto socioeconómico que persigue la fijación de la población, que en la zona asciende a unos 6.000 habitantes en el medio rural, siendo la única industria el sector vitivinícola.









Para ello, Ribera del Júcar ha apostado, desde que obtuviera el estatus de Denominación de Origen en 2003, por incrementar la rentabilidad de sus explotaciones a través de una viticultura sostenible, la creación de nuevos puestos de trabajo en la zona, el desarrollo de industrias alternativas respetuosas con el medio ambiente y la utilización de la biomasa para generación de energías limpias.

La zona de producción de esta D.O. se caracteriza por su horizontalidad y está constituida por una llanura en la que descansan algunos oteros. No obstante, la extensión quedar rota por el paso del río Júcar y por algunas lomas boscosas entre Sisante y Casas de Haro.

Edafológicamente, los profundos terrenos arcilloso-calcáreos, cubiertos de cantos rodados o guijarros, se asientan sobre una altiplanicie mesetaria con una altitud media que ronda los 750 metros. Esta situación incomparable y el especial microclima de la Ribera del Júcar aseguran unas condiciones excelentes para el cultivo de la vid.

Así, la comarca muestra hacia el norte y el este una tierra fértil de origen arcilloso que conserva restos de los amplios bosques de pinos que lo ocuparon en siglos pasados. Mientras que al sur y al oeste prima la tierra de guijarros.


Por otro lado, el clima de esta zona es de tipo mediterráneo templado, con una temperatura media anual de unos 14ºC y una oscilación térmica de aproximadamente 20,5ºC, con veranos suaves y de noches frescas y otoños e inviernos igualmente suaves. La pluviometría media anual se sitúa entre los 450 mm y loa 550 mm.

En cuanto a las variedades de vid que se incluyen en la denominación son, en tintas, la Cencibel o Tempranillo y la Bobal, como variedades tradicionales, a las que se suman la Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Petit Verdot y Cabernet Franc. En blancas, las variedades amparadas son el Moscatel de grano menudo y la Sauvignon Blanc. Además, en torno a un 50% del viñedo tiene más de 25 años, lo que asegura en cierta medida una buena calidad del producto final, el vino, del que se elaboran seis tipos diversos: Blancos, Rosados, Tinto Joven, Tradición Júcar, Crianza y Reserva.

Inusualmente, los vinos no son certificados por el panel de cata de la D.O. sino por el Instituto del Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM), realizándose la calificación valorando tres conceptos: trazabilidad documental, análisis físiscoquímico y análisis organoléptico.

Siguiendo este método, en la actualidad se califican en torno a 550.000 litros, que equivalen a unas 700.000 botellas, aunque en la campaña 2008 el objetivo es llegar a los 700.000 litros de vino calificado (900.000 botellas).

En lo referente a la balanza comercial, la D.O. Ribera del Júcar exporta aproximadamente el 60% de su vino calificado, figurando entre los principales países compradores Reino Unido, Alemania, Bélgica y EE.UU. De hecho, de cara al próximo ejercicio uno de los objetivos de la denominación es afianzarse en el mercado estadounidense, al igual que introducirse en mercados escandinavos, Rusia y Japón.









Además, una bodega de la denominación elabora vino ‘kosher’ y está sirviendo como cuña de penetración en mercados donde existen importantes comunidades judías. Asimismo, otra bodega elabora vino procedente de cultivo ecológico, con una gran aceptación en Reino Unido y Alemania.

Por tanto, el esfuerzo efectuado por las cooperativas y bodegas de esta denominación se ha encaminado en dos direcciones, por un lado hacia la modernización de instalaciones y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para garantizar las máximas garantías de calidad, así como por elaborar productos con un valor añadido, como el ‘kosher’ o el vino ecológico.

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